Martín Saldarriaga Cantú
De raíces colombianas y cubano-mexicanas, Martín Saldarriaga Cantú creció rodeado de
arte. La literatura de su abuela y la obra plástica de su abuelo, el reconocido pintor Gerardo
Cantú, marcaron profundamente su imaginación desde la infancia. En ese entorno creativo
comenzó a desarrollar una sensibilidad particular por la construcción de personajes y la
estética visual. Su fascinación por el cine surgió tras bambalinas, observando la precisión y el
ritmo de los sets de filmación.
Se formó en una escuela de pedagogía Waldorf —modelo educativo también asociado a
actrices como Jennifer Aniston y Sandra Bullock— donde cultivó una relación temprana con
el arte, la imaginación y la expresión escénica.
Posteriormente se formó profesionalmente en Casazul Artes Escénicas Argos y profundizó su
entrenamiento en el Conservatorio de Actuación. Su trabajo actoral se nutre de un enfoque
multidisciplinario que integra doblaje, canto y danza, acompañado de una exploración física
rigurosa a través de técnicas como Viewpoints y Cuerpo Lúcido.
Su carrera escénica inició en el Teatro Wilberto Cantón con la obra Juegos de Masacre, debut
que marcó el inicio de un camino enfocado en la exploración teatral. Desde entonces ha
participado en proyectos de largo aliento como Litoral, con 27 funciones en temporada, y el
proceso creativo de ocho meses para la pieza de danza-teatro Nebula: Los últimos amantes.
Su presencia escénica lo ha llevado a realizar giras nacionales, presentándose en recintos
como el Teatro Centenario y el Teatro Galerías, además de escenarios en ciudades como
Cancún, León, Morelia y Puebla con la producción Alicia y las maravillosas del bordelina.
En el ámbito audiovisual ha participado en cortometrajes y producciones distribuidas por
Netflix, y actualmente se prepara para el estreno de un proyecto dentro del cine mexicano de
ciencia ficción.
Con una presencia escénica magnética y una formación que combina rigor técnico,
exploración física y sensibilidad estética, Martín Saldarriaga Cantú pertenece a una nueva
generación de intérpretes que transitan con naturalidad entre el teatro y la pantalla